Agua, ¿Amiga o enemiga de los gatos?

Agua, ¿Amiga o enemiga de los gatos?

Es un mito bien conocido que los gatos no disfrutan del agua, pero ¿Alguna vez te preguntaste por qué? ¡Sigue leyendo y descubre qué tienen que ver los ancestros de los gatos domésticos en todo el asunto!

Los gatos y el agua no se llevan bien y los ancestros de los felinos tienen todo que ver.

Recordamos que los gatos adoptados como mascotas (Felis silvestris catus) son una subespecie domesticada de la familia Felidae, lo que significa que otras especies de la misma familia, incluidos los ancestros de los gatos domésticos, estaban adaptados a la vida salvaje, muchos de ellos incluso hacían vida en el desierto.

¿Por qué a los gatos no les gusta el agua?

La razón por la que los gatos no son grandes amigos del agua es su origen. Se atribuye la “fobia” al agua de los gatos al hecho de que una gran parte de la familia de los felinos proviene del Medio Oriente de ecosistemas y ambientes desérticos, arenosos y áridos en los que el agua no es un elemento abundante.

El gato de las arenas o del desierto (Felis margarita) es una de las especies felinas que aún habita enteramente en el desierto, específicamente en el Sahara, Arabia, Irán, Afganistán, Turkmenistán y Pakistán.

La adaptación de estos animales mamíferos a una vida sin agua hace que, hoy en día, por instinto natural, los gatos domésticos no estén muy felices de echarse un chapuzón aunque ¡Algunos gatos incluso son buenos nadadores!

Puedes considerar además que la lengua de los gatos es un órgano creado para mantener a los mininos aseados y por esa razón el agua tampoco es demasiado necesaria para su higiene y  limpieza.

La aspereza de la lengua de los felinos, producida por una capa de tejido un poco espinoso formado por papilas filiformes o cónicas que se componen de queratina (elemento que se halla en las uñas), actúa como un peine o cepillo que permite arar la suciedad del pelaje del animal. Los gatos no son dependientes del agua ¡Pueden hacer un buen trabajo por sí solos!

Los gatos, sin embargo, si pueden adaptarse y habituarse al uso regular del agua como método de higiene, pero requiere esfuerzo y paciencia de parte del dueño que el animal tenga la confianza suficiente y se sienta lo suficientemente familiarizado con el elemento para disfrutar de él y aprovecharlo sin miedo.

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